Desde sus comienzos en el box amateur, dejó entrever su agresividad y espiritud de lucha, era lento en su deslizamiento sobre el ring, estaba lejos de ser boxeador de acciones tácticas, exento de fintas espectaculares el “Grandote de Huaral” como lo llamaban medía 1.90 mt. y pesaba 93 kls.
Revalidó en el ring su fama de peleador nato porque supo afrontar con frialdad los combates difíciles, daba la impresión de ser una fiera agazapada, dispuesta a vencer o morir porque tenía una valentía innata.
Después de haber derrotado a muchos en el Perú, se ganó el derecho de representarnos en el sudamericano de Montevideo en 1939. El pueblo uruguayo se rindió ante su bravura y lo aplaudió a rabiar, cuando ceñía la diadema de los pesados. 2 años después consiguió otro título en el sudamericano de Chile.
Posteriormente incursiono en el campo rentado, combatió en muchos escenarios, recorriendo el mundo con su estilo pugnaz y su sangre de peleador agresivo.
el dinero comenzo a llegar generosamente y no tuvo tiempo para meditar. que la vida se va consumiendo paulatinamente. Hizo derroche de su físico y lo ganado lo gastaba a manos llenas, sin embargo continúo peleando con resultados negativo.
Su estampa pugilística, poco a poco se iba acabando y silenciosamente se fue apartando del ring. Atrás quedaron sus momentos de apogeo, de brillo pugilístico y de aquellos amigos pasajeros que lo abandonaron cuando cayó en desgracia. Murió en Buenos Aires, lejos de Huaral y de sus seres queridos... triste destino de un pugilista guapo e implacable con sus rivales.
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